Joe primero, luego tú

Peyton Manning perdió la oportunidad de quitarse la sombra de Montana, el considerado mejor quarterback de todos los tiempos y quien no perdió un Super Bowl.

MIAMI, Florida (8 de febrero).- No, Peyton, aún no. Todavía no puedes ser considerado el mejor quarterback de todos los tiempos, tu momento tendrá que esperar otro año... si es que hay otro y una nueva oportunidad.

Joe Montana es y será el que se lleve este honor, porque una temporada casi perfecta, un MVP, su cuarto, guiar a tus Potros de Indianápolis a la racha más larga de triunfos -la década más ganadora que la NFL ha visto, mejor aún que aquella que Montana logró con San Francisco- no bastan para Peyton y sus Colts, que pese a llegar como favoritos al Super Bowl XLIV terminaron siendo victimizados, algo que Joe Cool nunca conoció cuando jugó un Súper Tazón.

Entre la polémica de si él, Johnny Unitas, Joe Montana o quien ha sido el mejor pasador que esta Liga ha visto, un error del hombre que llaman casi sobrehumano le dio a los Santos de Nueva Orleans la victoria en el campo de Miami.

No, Peyton, no fue Deja Vu como creían 25 Potros, no fue regresar al pasado, como hace tres Súper Domingos, porque ni el mismo hotel y la lluvia que los esperó cuando el lunes arribaron a Miami terminaron siendo coincidencia o factor, el único momento clave fue no ser el Manning de la temporada que ejecutaba con sangre fría... Ahora hay mucho qué aprender, sin importar que tengas 12 temporadas en la NFL y que todos te llamen “El mejor”.

Sus números dejaron mucho que desear, pudo ser que Pierre Garçon llegó nervioso, que Reggie Wayne estaba lastimado de una rodilla o que los Santos lo dejaron sentado en la banda viendo cómo sus rivales destazaban a sus defensivos.

Un pase, una jugada y un error recordarán el 7 de febrero del 2010, y no precisamente un envío para anotación, sino una intercepción que consiguió Tracy Porter, quien en la semana soñó con hacer eso. Peyton, fórmate detrás de Joe Montana, él es el mejor, tú, quizás el segundo mejor.

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Nadie lo esperaba

Al inicio del tercer cuarto, los Santos de Nueva Orleans tienen el turno de reiniciar el partido. Realizan una patada corta que tomó desubicados a los Potros y Chris Reis se aferró con todo su ser al ovoide para darle la posesión a su equipo, que convirtió en su primer TD del encuentro.

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No fue suficiente

A su llegada al estadio, Dwight Freeney, quien no se sabía qué tanto jugaría, fue detenido en el acceso al túnel por no traer colocado su gafete. Y ese fue el menor de sus problemas. Aunque el tobillo derecho ya no parecía molestarle y presionó a Brees hasta capturarlo en una ocasión, esa fue la única tacleada del defensivo en todo el partido, por lo que su peso en el Super Bowl fue menor a lo esperado.

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Maestro del cambio

Fiel a su costumbre, Peyton Manning, si veía cualquier cosa que no le gustara en la defensiva de los Santos, con dos o tres voces cambiaba la jugada en la línea. Esto le sirvió, sobre todo, en la primera mitad del partido, modificando los bloqueos para que Joseph Addai tuviera huecos para poner en aprietos a Nueva Orleans con sus acarreos (77 yardas por tierra) o mandando un pase rápido, que le otorgaba la conversión en tercera oportunidad.

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No conoce la palabra fallar

El pateador de los Santos de Nueva Orleans, Garrett Hartley, fue el responsable directo de que los Potros de Indianápolis no se alejaran tanto en el marcador. En el segundo cuarto puso números a los cartones de Nueva Orleans al patear en dos ocasiones, una de 46 yardas, con poco más de nueve minutos en el reloj de juego y el otro, luego de una dramática decisión de jugársela en cuarta y gol sin éxito, y parar el ataque de Potros, con el cronómetro en ceros hizo volar el ovoide por 44 yardas entre los postes. Ya en el tercer cuarto conectó de nuevo, esta vez de 47 yardas.

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Un error que pesa

Matt Stover, el jugador más longevo en aparecer en un Super Bowl, al hacerlo con 42 años de edad, falló un intento de gol de campo de 51 yardas en el último cuarto, poniendo en una situación más que peligrosa a los Potros de Indianápolis, que finalmente perdieron.

Previamente, había conectado uno de 30 yardas, el que inauguró la pizarra.

Emilio León Baz. Enviado